domingo, 22 de octubre de 2017

FLIPPED CLASSROOM

  1. Crea una segunda entrada, tipo diario, en la que reflexiones sobre tu toma de contacto con el curso y con la metodología Flipped Classroom. Contesta a las preguntas:
    • ¿Qué idea previa tenía antes de empezar el curso sobre Flipped Classroom?
    • ¿Qué idea tengo ahora?
    • ¿Qué me ha sorprendido o tengo ganas de probar en mi aula?
      Ten en cuenta que se trata de un diario de aprendizaje, debes escribir dando personalidad a tu blog, evita responder de forma directa a las preguntas anteriores, hazlo de manera implícita, a través de tus reflexiones o relatos.


    El año pasado cumplí veinticinco años trabajando como docente. Sin duda se trata de una fecha redonda para reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de la labor docente. Muchos y muy profundos han sido los cambios que esta profesión ha experimentado desde que empecé en ella. Sinceramente, no sabría decir si han sido cambios para mejor o para peor, pero lo que es innegable es que son cambios que han venido para quedarse pues son reflejo de los profundas transformaciones sociales acontecidas en estas últimas décadas.

    Hoy hay un consenso unánime en señalar la revolución tecnológica como el cambio social más decisivo de los últimos años. La era analógica quedó atras, enterrada por la vertiginosa era digital. Internet y, en general, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han invadido nuestra vida cotidiana, nuestro día a día, haciéndose ya imprescindibles.

    Con frecuencia se afirma que el mayor desafío al que debe enfrentarse la educación en la actualidad es el de integrar de manera plena y definitiva esas tecnologías. Se echa en cara a los centros educativos y a los docentes que, en lo esencial, siguen usando metodologías del siglo XX (¡¡incluso XIX!!) para enseñar en un mundo digital a unos alumnos que nada tienen en común con los de aquellas épocas. Alumnos que algún experto denominó "nativos virtuales" y que demandan una educación que ha de estar en sintonía con el mundo en el que viven y, sobre todo, en el que van a vivir como adultos. 

    Con frecuencia he reflexionado en estos últimos años sobre esta problemática. Como muchos otros compañeros he ido constatando un progresivo alejamiento de mis alumnos. Cada vez siento que me cuesta más llegar a ellos, que conecto menos, que se aburren más en clase, que la metodología de la clase magistral ya no sirve, que no es suficiente con pedirles que atiendan, como si la atención fuese algo que uno puede voluntariamente dominar sin necesidad de estímulos externos que la despierten y la mantengan viva. Este sentir es compartido en salas de profesores, juntas de evaluación, reuniones de departamento, claustros... Pero la inercia y el peso de la tradición, además del miedo al cambio, suele imponerse, y año tras año va aumentando esa desazonante sensación de estar haciendo algo que ya no sirve, o, por lo menos, que ya no sirve como antes, algo que debe ser actualizado, completado, revisado... Ese algo, claro está, no es otra cosa que la propia práctica docente, nuestro trabajo diario en el aula con esos alumnos que serán los ciudadanos del mañana.

    Hace tiempo que escuché hablar de la metodología de la clase invertida (Flipped Classroom). Me gustó lo que oí y decidí buscar información donde todos la buscamos hoy: en internet. Leí algo sobre sus orígenes, sobre sus propósitos, sus desafíos, ventajas e inconvenientes... En general, ví dos aspectgos que me parecieron especialmente atractivos:

FLIPPED CLASSROOM

Aquí os dejo el enlace al podcast donde explico las razones por las que he decidido adoptar la metodología de la clase invertida para este curso: